Atrás quedaron los días en que los
besos,
eran ese calmo paseo entre los
sueños.
Me abandono a la deriva de la noche,
al albor del crepúsculo,
al aleteo de las luciérnagas,
al aroma del relente,
a la espera de tus brazos,
al insomnio excitado de tus labios,
al viaje finalizado aún sin emprender.






