No he podido dejar de pensar en la fragilidad del niño y de los elementos que le acompañaban, así que ahí va mi primera aportación, la parte de la ilustración. Con ese niño tuyo que evoca al mío, las mariposas que retoman el color al verse libres y unos paracaidistas mecidos al antojo del viento.
Dejo ahora la pelota en el rincón de la bruja de chocolate. Todo tuyo, Puri.
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