Vivir a
lo grande de los bienes gananciales. Sin reloj, sin hipoteca, sin telediarios y
políticos corruptos, sin que insistente,
el teléfono móvil, te recuerde que tienes un montón de Whatsapp sin leer.
Escuchar
el crepitar del fuego, la dulce calma del discurrir del río y pasear desnudos.
Hacer
el amor cuándo y dónde nos venga en gana.
Salir
de caza sólo cuando tengamos hambre y pintar en las paredes para, sin saberlo,
hacer historia. Aunque en un futuro, nos
llamen a nosotros Trogloditas.





