lunes, 9 de octubre de 2017

Fly me to the moon (que diría Sinatra)

Existe un día,
sólo uno
en que descubres
que puedes volar.

Que era en su boca
donde se guardaban las alas.


viernes, 22 de septiembre de 2017

Hasta que la muerte nos separe

Ella suele decir que le gusta encerrarse en sí misma, como si de este modo pudiera justificar el silencio que le hace bola en su garganta.
Él, por su parte, sólo espera una ráfaga de aire que se lleve el tiempo.
Y así, con el sigilo que sucede al otoño, pasa la no vida


La imagen elegida para el Viernes Creativo de hoy es de mi admirada Cristina García Rodero

martes, 12 de septiembre de 2017

La invasión

La casa ha comenzado a llenarse de hormigas, se cuelan por las rendijas de la cocina, por debajo de las puertas, se meten por la ropa, por la nariz, por el hueco que me dejaste entre los ventrículos. 
Lo han invadido todo, incluso ayer las descubrí bebiéndose la última cerveza que nos trajimos de Praga. Seguramente brindaban por lo nuestro, como lo hicieron todos cuando te fuiste, menos yo.  

Imagen tomada de la red

viernes, 8 de septiembre de 2017

Bombón

Ni siquiera fuiste capaz de hacer del beso de despedida,
un momento amargo.

Para los Viernes Creativos con la imagen de Juan Felipe López Arbide.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Jugando en los andenes

Qué bellos
han de ser
los besos que se den
en un andén
para que anden
los trenes sin prisa
y con desdén


jueves, 24 de agosto de 2017

Cuestión de piel(es)

Entre tu piel y la mía
hay un pacto tácito insurgente,
un grito en el aire,
un enjambre ululando.
Un muro derrumbado
de cuyas cenizas brotan flores.

Dicen que con los años
la pasión hace estragos,
devasta el rubor,
asola la llama,
pero no…

Entre tu piel y la mía
hay una guerra declarada
sin armisticio posible,
en donde yo soy campo de batalla
y tú,
conflicto en el que recalar.


viernes, 18 de agosto de 2017

Para siempre

“Para siempre” nos dijimos sellando el beso a navaja. Clavándole nuestras iniciales al almendro que sujetaba las bicis.
Aprendí a volar en su BH, como ET con Elliot, sin necesidad de alas, sin preocuparnos de si había red bajo nuestros pies. Emprendimos el más arriesgado de los viajes, a ciegas, sin brújula y con los labios como único equipaje, como sólo puede hacerse la primera vez, sin valorar el impacto de la caída.
 La bici sin frenos nos llevó hasta la luna, le acariciamos el corazón a Plutón. Fuimos felices con la adolescencia en nuestras mochilas.
“Para siempre” nos dijimos, y le esperé cada verano a los pies del árbol para comprobar que los calendarios, así como las promesas, también son de hoja caduca.

Para el concurso organizado por Zenda Libros