miércoles, 9 de mayo de 2018

Incontinencias

    Me tilda de exagerada y me pide paciencia la malhumorada rechoncha de ojos saltones que me precede en la cola del baño. Retuerzo mis piernas y las ganas de decirle algún improperio y aprieto la musculatura del suelo pélvico. Para más INRI, el grifo gotea como la canción que suena afuera, des pa ci to.
    Mi vejiga no puede soportar tanta presión así que golpeo la puerta de la rechoncha, que ya ha entrado y que a tenor del sonido, alberga las cataratas de Iguazú bajo su falda.
     Una vez dentro descubro que ha agotado todo el papel higiénico, supongo que en limpiar sus inmensas nalgas; que no ha tirado de la cadena y que ha olvidado su móvil sobre la papelera.
    Cuando mi esfínter se relaja, lo hacen también mis ojos al ver cómo navegan sus datos al presionar, yo sí, el mecanismo para vaciar la cisterna.


Imagen: annie leibovitz
Texto para la web Esta noche te cuento

domingo, 29 de abril de 2018

A Ursi

Durante el invierno me gusta abrigarme, cubrirme de muchas capas para que él me desnude. Lo hace con calma, como si el tiempo pudiera detenerse entre sus manos y yo.
A veces, entre mis recovecos, me hace cosquillas y se sonríe porque, a tenor del resultado sabe que es un artista.
Me trata con mimo, con cuidado, con la pericia y delicadeza de un hombre inigualable, único; hace de mí lo que le viene en gana.
Cuando al fin termina de desnudarme, me abraza y yo, me duermo en su regazo como un tronco, como si en definitiva, no fuera más que un trozo de madera; su más preciada madera.


martes, 17 de abril de 2018

Donde habita el olvido

Dicen que incluso allí,
donde habita el olvido, 
las malas hierbas
nunca morimos.



Imagen: Juan Ceron

viernes, 6 de abril de 2018

Huir

Huir, como intransitivo e irregular, como alma que lleva el diablo. Huir del tiempo a tu lado, del pretérito, del pluscuamperfecto, del simple, del futuro perfecto. Huir como las ratas del barco al hundirse, como huye la honradez de los gobernantes. Huir cual cobarde, cual gallina.  Huir de uno mismo para encontrarse, para saberse, para palparse, para reconocerse. Huir siempre hasta morir en el transcurso, en el viaje. Con las botas puestas.

Para los viernes creativos que nos propone Ana Vidal en el blog el Bic naranja, hoy con imagen de Karolina Bazydlo

martes, 20 de marzo de 2018

Cristales rotos

Ya se las apañarían para pagar las facturas. Les bastaba ahora para seguir adelante, verle seguir con sus ojos las pompas de jabón que refulgentes vuelan tras sus soplidos tibios. Atisbar un rayo de sol colarse por el patio de luces, donde las vecinas cuelgan sus sábanas y preguntan lastimeras por él. 
Ya se las ingeniarían para adaptar a su sillita unas alas para verle volar, como cuando se disfrazó de Superman en el cole y aún sonreía.

Imagen tomada de la red

martes, 6 de marzo de 2018

Domus sweet domus

Hacía casi dos milenios que lo habían crucificado, había plantado un árbol, tenido un hijo, escrito un libro, pero cuando dijo que quería montar en globo, María repitió nuevamente la frase lapidaria.
¿Y si tus amigos se tiran de un puente, tú también?

El cuadro es de Max Ernst (1891-1976)

sábado, 3 de marzo de 2018

Recuerdo que te olvidé


    Recuerdo que te olvidé. Decidí hacerlo en una gasolinera, como se hace con los perros y los viejos, pero enseguida volví a repostar. El coche y mi boca.
    Recuerdo que te olvidé un lunes, uno cualquiera para no volver a recordarlo nunca, pero los lunes son perezosos hasta para el olvido y lo dejé para más adelante.
    Recuerdo que te olvidé un día de lluvia, junto al paraguas y la cartera en un bar de carretera. Dejé a la vista el dinero y el DNI para que la buena voluntad de algún parroquiano te devolviera a casa con el paraguas y la cartera vacía.
    Un día decidiste marcharte y conseguí olvidarte ese mismo día, y los siguientes. 
                 Jamás las noches.

Para los Viernes Creativos que propone Ana Vidal. Hoy con foto de Cléa Lala y usando la frase "Recuerdo que te olvidé".