domingo, 30 de octubre de 2011

Sicalipsis

Entregada y con la voz trémula, la orquídea sólo pudo susurrarle a la abeja:
VEN

Foto cedida por Fuga. Artista multidisciplinar. 

martes, 25 de octubre de 2011

Subsistencia

Esperó a que la noche le cubriera con su manto de complicidad y ahuecó sus plumas. 
Volvió nuevamente a contar sus huevos. 1, 2, 3, 4 y 5. Cuando salgan del cascarón no habrá espacio para todos, pensó. La golondrina cerró sus ojos y buscó al más débil con su pico. 
Lo arrojó al vacío y cubrió apresuradamente a los demás. Seguramente para impedir que escucharan el verdadero sonido de la naturaleza, el cruel, el implacable, el racional.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Sin Meta

Intentó beber para olvidar, pero cada copa empapaba su álbum de recuerdos con las fotos que no fue capaz de hacer.
En una de tantas resacas de caricias no absorbidas, sus pies le condujeron al asfalto.
Cada paso retumbaba como un golpe seco en la cabeza.
Sin disciplina ni técnica depurada, supo enseguida que había nacido para correr.
Era consciente de que no era más que un acto de cobardía, una huída de su anidado enjambre de desengaños, un efecto retardado de su implacable ocaso, pero le gustó la aceleración trepidante de su pulso, la excitación desmedida de su respiración.
Tropezó con otros pies. No les sintió extraños, podrían incluso ser los suyos propios. No dijo nada... Se sintió bien.

lunes, 22 de agosto de 2011

El alquimista

Mixturar una lágrima, una gota de sudor, una chispa de lluvia tórrida.
Hacer de tu suspiro un mantra, de tus sueños un brebaje.
Fusionar un lamento, una tenue sonrisa, un respiro en el bochornoso verano
Hacer de tu aliento un tantra, de tu viaje mi Pócima.

Hay que joderse… empiezo a sospechar que le echas algo a los cigarritos que me lías…

miércoles, 17 de agosto de 2011

"Quizá estar vivo sea esto: perseguir instantes que mueren."
(Muriel Barbery)





martes, 19 de julio de 2011

Fantasmas

Su nombre es ridículo, Elisabeth Castañuelas,  pero lo es más su aspecto, tan sólo una sábana de cuadros de colores cubre su nacarada piel.
No le gustan las cadenas, ni hace ruido al andar. Tampoco emite ruidos terroríficos, no sé bien si por discreción o por timidez.
Su torpeza le impidió aprender a traspasar paredes, por eso cada noche le dejo las llaves bajo el felpudo.
Se introduce en mis sueños sin pedir permiso. Merodea entre mis recuerdos y juega a colocarlos, a desbaratarlos a su antojo. Reemplaza imágenes turbias en blanco y negro por atardeceres de colores, desgarra mis lamentos y los esconde suavemente entre los frunces de mis sábanas. Recita versos que siempre quise escuchar, para acallar los que nunca debí oír.
Cuando pretendo abrazarla, se desvanece entre los sueños, por eso le dejo mensajes en el espejo de la habitación. Ayer me explicó su presencia en mi vida; lo hizo pintando un mensaje con mi lápiz de labios:
- Me da miedo la oscuridad

A Guille, trovador en ciernes, por regalarme este relato.

lunes, 11 de julio de 2011

Orfebre del silencio

Como cada día se sienta en el mismo banco. Sus ojos, azabaches y redondos, como las moras de los zarzales, se clavan plácidos en el paseo. Con la quietud de quien se halla en calma al haberle arrebatado las manecillas al reloj, con el centelleo de quien, a pesar de su edad, aún espera una caricia que le haga estremecer.
No habla con nadie, como si en la vastedad de su silencio pudiera alcanzar todas las cosas que calla. Como si el resto del mundo no fuera consigo. Como si viviera en otro lugar. En uno lejano, inexistente, en el que los días caen de un almanaque de hojas de colores.
Como un orfebre pule las palabras, pese a saber que tampoco hoy, éstas vendrán en su auxilio.