Un lujazo hilvanarle palabras a las fotografías de Nuria Estalayo, ceder el apresto de mis retales al disparo certero de sus imágenes. Hilvanar mis pequeñas historias a sus pies, a lo que ellos encontraron en un duro invierno, en un cálido sentir.
Ella ha sido el dedal de esta aventura. Ha sabido hacer que las puntadas entre las fotografías y los textos fueran sencillas pero acertadas. Ha sido la artífice de esta experiencia y por si fuera poco, ha encontrado el marco perfecto para mostrarlo. El parador de Cervera de Pisuerga, un lugar maravilloso donde la naturaleza se ofrece en estado puro, donde la exaltación de la belleza puede atisbarse en una sola bocanada.
Sirva esta entrada como invitación a todos los que seguís este blog.
viernes, 17 de agosto de 2012
miércoles, 1 de agosto de 2012
Sine labe concepto
Vagar de tu mano por la estrecha línea que divide la cordura y la demencia me produce un vértigo excitante, un deseo voraz de empaparme contigo en los charcos del camino, una fuerza sublime que me alza de puntillas para llegar a tus labios.
Caminar de tu mano por el angosto pasillo que me conduce hasta el encuentro con mis compañeros, me desgarra el ánimo. La entrada en clase arranca mi fantasía y me recuerda que el mes que viene cumpliré tan sólo 6.
Caminar de tu mano por el angosto pasillo que me conduce hasta el encuentro con mis compañeros, me desgarra el ánimo. La entrada en clase arranca mi fantasía y me recuerda que el mes que viene cumpliré tan sólo 6.
lunes, 23 de julio de 2012
Pez grande, pez chico
Pasábamos las tardes pescando en el muelle, mientras el alboroto de las gaviotas se desvanecía con el vaivén de las olas, hasta que la luz se esfumaba por los tejados y la luna burlona nos miraba ya en la espuma del mar.
No jugábamos con otros niños, estábamos siempre los mismos y en aquella simbiosis, en aquella endogamia fuimos despidiéndonos de la infancia.
Antonio extraviaba los ojos cuando llegaba algún pesquero. Uno en el horizonte, el otro en la embarcación, esperando la llegada de su padre, que zarpó cuando él nació y que jamás volvió.
Aquel momento le transformaba cada tarde. Se enojaba con todos y en particular conmigo, que siempre fui una presa fácil. El más débil de los cinco.
Sus carencias eran la excusa para humillarme y para volver a casa con el cuerpo amoratado, sin que el resto hiciera nada por mí. Cada uno aceptaba el lugar que ocupaba en ese submundo.
Una tarde del verano del 85, volvió a suceder. Ningún barco atracó cargado con sus deseos y la emprendió conmigo. Una lóbrega nube me cubrió los ojos y el sedal de mi caña se aferró a su cuello. Sólo pude tensar aquel hilo con la misma fuerza con la que los peces se clavan aún más el anzuelo, ávidos de escapar de una muerte inesperada.
Apenas el graznido estridente de las gaviotas logró quebrar el silencio.
jueves, 12 de julio de 2012
La paloma Luciana
A Guille
La Paloma Luciana
Está triste. Se ha negado a volar.
Sólo salta de rama en rama,
se escolinga por las hojas de la
retama.
Quiere comprarse una escoba
Y no para parecerse a la ratita esa Maruja,
Que se acicala y embelesa a ver quien la besa,
Sino porque quiere ser realmente una bruja.
No sabe de magia, ni de hechizos,
Pero sí de sueños bajo los voladizos.
Quiere salir de aquel nido y ver mundo,
Algo que no entiende su marido, el Raimundo.
Al que la idea lo tiene iracundo.
¿Quien, si ella se va, cuidará de los polluelos?
¿Quien, si ella no está, preparará tan ricos buñuelos,?
¿Quien, le cuidará cuando ya sea
abuelo?
La Paloma Luciana
Hace tiempo que no canta
Ya no encuentra calor bajo su
manta.
Tan sólo con Raimundo quería estar
junto a la lumbre
Pero no siente ya que le
deslumbre .
Raimundo está preocupado.
Es avispado a pesar de no
haber ido a la escuela
y sabe que aunque ella no vuela,
sus alas se elevan por
otras callejuelas.
El palomo trató de escuchar
al tiempo,
Se dejó azotar por el
viento,
Preso de un impulsivo
arrebato,
entró decidido en la
alcoba,
Cogió a su amada en su
regazo
Y la llevó a comprar
una escoba.
La Paloma Luciana,
Se sintió de nuevo
amada, halaga, entusiasmada,
La Paloma Luciana,
no necesita ya una
escoba, ya no está sola.
La Paloma Luciana,
Bate sus alas de
nuevo, ya tiene compañero de vuelo
jueves, 7 de junio de 2012
viernes, 1 de junio de 2012
Y yo, más
Y al empuje de su voz, le arropó la sombra de la mía.
Más grave, más amplia, más hostil.
Al embrujo de sus labios, le subyugó mi lengua,
Más ruda, más curtida, más sutil.
Al deseo de su sexo, le cubrió mi avaricia,
Más ansiosa, más tosca, más febril,
A la combustión incesante de sus ojos,
pretendieron los míos aplacar su embestida,
ahí sí me rendí.
sábado, 26 de mayo de 2012
El sol del Sahara
Hacinados en aquel enorme congelador, con la escarcha
descarnándonos la espalda, los labios tintados de añil.
Yusuff con la voz perdida, enloquecida, invocaba a Alá delirando.
Olvidé el sonido del motor y me sumergí en mis recuerdos, acunado
por el traqueteo del camión.
Volví unos segundos al desierto, jugueteé con los ojos brunos de
mis hijos, me acurruqué en el pecho de
mi esposa, sentí su piel arropándome, comencé a sudar.
No recuerdo cuando abrieron
la puerta ni quien lo hizo, sólo oí gritar.
Intenté moverme pero no pude hacerlo,
yo ya había sacado mi billete de vuelta.
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