martes, 12 de mayo de 2015

Capitán de las sardinas

Ya no podíamos contar con él, era un gallina.
Parecía valiente cuando le mandamos ir a robar los tomates de Zacarías y éste le sacó de la huerta a escopetazos.
 No parecía tan cobardica cuando accedió a colarse en los baños de las chicas y bajarse durante 10 segundos los pantalones.
 Superaba las pruebas sin demasiada dificultad, excepto cuando le dije que me besara. Fue ahí cuando le vi temblar por primera vez.

Fotografía tomada de la red.
El título obedece a la frase "Cobarde, gallina, capitán de las sardinas". Quizá no usado entre los crueles niños de toda España, pero en Castilla es todo un clásico.

domingo, 10 de mayo de 2015

Sístole y diástole

Vuelven a palpitar los corazones, ya está el pulso de la tierra colgado de las paredes. Esta vez la Biblioteca de Aguilar de Campoo acoge la muestra "Sístole y diástole". 
De nuevo algunos de mis relatos se adentran entre los ventriculos de Nuria Estalayo, entre sus imágenes. Un lujazo cederle mis palabras y otro lujo volver a formar parte del "Cuenteando que es gerundio"

 La muestra puede visitarse hasta el 15 de mayo

domingo, 3 de mayo de 2015

Arrieros

Esta semana mi relato "Arrieros" se ha alzado con el premio Wonderland de RNE, Radio4. Además de estar feliz por ganar este concurso, me siento emocionada por la disección del relato por parte de los responsables de la Escola d`escriptura de Barcelona.
Si queréis escuchar el relato podéis hacerlo pinchando en la imagen, a partir del minuto 33:40.

martes, 14 de abril de 2015

Ya está en Palencia el nº2 de "El silencio es miedo" revista gratuita de autogestión. Disponible en librerías, bibliotecas y tugurios similares. Si no la encuentras, pregúntame.
Sin Wert güenzas también es posible.
En este mismo enlace puedes disfrutar de ella.

martes, 7 de abril de 2015

Naúfrago

A cada vuelta del tambor de la lavadora, el calcetín viudo aviva la esperanza del reencuentro.
Busca desesperado y sin perder el resuello, entre las sábanas. Se escabulle de la servilleta, que trata de hacerle olvidar sus penas con las manchas de vino. En la huida se enreda en el tirante de un sujetador, comienza a asfixiarse.
 El ritmo de sus latidos se precipita más aún con la llegada del centrifugado. Escucha entonces gritar a los botones, que ansiosos, golpean la puerta. El ruido le retuerce, le revuelve.
La angustia y su ausencia terminan por estrangularlo.