En tus olas de calor
quiero surcar yo los mares.
Imagen tomada de la red
jueves, 22 de junio de 2017
martes, 20 de junio de 2017
Berlín
Sin un beso de buenas noches, Eva toma, con la exigua calma
de que dispone, una píldora de su pastillero ante la imperturbable mirada de
él. Se pregunta si su matrimonio no ha
sido otra artimaña, si realmente algún día la quiso, si su corazón dejó en algún
momento de ser de acero.
Antes de llenar un vaso de agua toma la semiautomática, comprueba que está cargada y adivina una
sonrisa bajo su bigote. No serás capaz,
masculla él con la soberbia de quien se sabe Todopoderoso.
Ingiere la pastilla. Se deja acunar por el sonido del exterior del bunker.
Hoy los bombardeos
parecen fuegos artificiales
lunes, 12 de junio de 2017
Retba
Para que la salinidad corrosiva del lago rosado no dañe la
piel de Modou, antes del amanecer, Aminata extiende con cuidado una buena
cantidad de manteca de Karité sobre él. Se deleita en cada recodo sin prisa. Acaricia
las curvas de su musculatura con complacencia, como si este ritual que realiza
cada mañana desde hace cinco años, fuese la primera vez.
Tampoco es nuevo el respingo de él, cuando ella, pícara y
juguetona, acaricia traviesa la zona cercana a su cintura. Sabes que tengo cosquillas, le dice mientras se da la vuelta con
cesada sonrisa y le espeta un beso en la boca.
Ten cuidado con el
monstruo, le susurra ella al despedirse y él, que hace tiempo que dejó de
creer en leyendas, le hace un gesto de fiereza que desata la risa de ambos.
Tras siete horas en el lago, los cayucos vuelven a la orilla
cargados de sal. Regresan todos a excepción del de Modou. El color de las aguas
se enrojece como los ojos de Aminata, también su ira, cuando Ousmane se acerca
a ella y trata de calmar su tristeza con palabras dulces y elegantes, del mismo
modo que el leopardo se mueve tras haber devorado a la gacela.
Para "Purorrelato" de la Casa de África
viernes, 26 de mayo de 2017
sábado, 13 de mayo de 2017
Diluvio
Llovió durante días, quizá durante meses. De forma borrascosa, torrencial, húmeda, abundante, lo más cercano al diluvio universal, con la única diferencia de que éste sólo fue local, más bien muy localizado.
Sólo llovía en casa, concretamente en la habitación, sobre la cama.
Las nubes no dieron descanso. Los truenos, de tanto sonar, aprendieron a hacer melodías y los paraguas a bailar su son. El hombre del tiempo cambió de oficio por aburrimiento. En los pliegues de las sábanas anidaron peces de colores y el parqué, además de hacerse flotante, se cubrió de musgo.
Siguió lloviendo hasta el día en que tú también quisiste emigrar como las aves. Echaste a volar y se produjo la calma, la maldita calma.
Imagen de Constantina @focuscada
Sólo llovía en casa, concretamente en la habitación, sobre la cama.
Las nubes no dieron descanso. Los truenos, de tanto sonar, aprendieron a hacer melodías y los paraguas a bailar su son. El hombre del tiempo cambió de oficio por aburrimiento. En los pliegues de las sábanas anidaron peces de colores y el parqué, además de hacerse flotante, se cubrió de musgo.
Siguió lloviendo hasta el día en que tú también quisiste emigrar como las aves. Echaste a volar y se produjo la calma, la maldita calma.
Imagen de Constantina @focuscada
sábado, 6 de mayo de 2017
Ad infinitum
Es en su boca
donde da comienzo la primavera,
el estallido estentóreo
de las aves
afinando sus picos.
La seducción sublevada
abriéndose paso
entre las hojas retoñadas.
Es en su piel
donde abril se hace tormenta
y la lluvia,
torrente que embravece,
que me arrastra
en perpetuo bucle
de nuevo a su boca.
Y es así,
entre floración y floración,
que van pasando los años
pero el deseo no.
jueves, 4 de mayo de 2017
Hijo de la luna
8 de
diciembre de 1980, día de la Inmaculada Concepción y yo de parto. Con
contracciones cada cinco minutos que me hacen maldecir el santoral completo y
la hora en que te conocí.
El taxista, que ya se ha visto en alguna similar,
exhala conmigo como un perro fatigado mientras mira al cielo no sé si para
invocar la ayuda de la virgen o la de la luna.
Finalmente, con
la banda sonora de Mecano en la radio, el niño saluda al respetable apostado en
la puerta del taxi y de un berrido acalla la sirena de la ambulancia, que como
tú, también llega tarde.
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