viernes, 27 de septiembre de 2019

Naufragio

Me sumerjo y se me cuelan decenas de anémonas bajo la piel; cosquillean por dentro mi vientre, mi pecho, la nuca. Juegan a desatar los nudos de mi garganta, las conexiones atoradas de mis  ventrículos. Se enzarzan en una cruenta guerra con las pocas y pedantes mariposas que aún se alojan en la boca de mi estómago. Acaban con ellas y sonrío olvidando por un momento mi falta de oxígeno.
En esa apnea, en ese colapso de consciencia que obtura mis recuerdos, aparece ella de nuevo. Esta vez disfrazada de sirena y dispuesta, como siempre, a ponerlo todo del revés.

Para los Viernes Creativos hoy con fotografía de Ibai Acevedo

lunes, 16 de septiembre de 2019

Nana del caballo grande

    Que la reina lleva meses sin dormir es un hecho conocido en Palacio; que su insomnio lo provoca un mal de amores, una noticia que ha volado allende los mares.
    Hechiceros, chamanes y alquimistas han buscado, sin éxito, la fórmula para que concilie el sueño.
    Al llegar la noche ella vuelve a la caja, busca a su corcel blanco y transita entre lamentos por todas las casillas del damero, por si algún día indultan al peón negro.

Para la segunda fase de la copa ENTC

lunes, 2 de septiembre de 2019

Re Menor


     No había vuelto a tener un sueño erótico desde que me separé de Gustavo tras encontrarle apareándose con la más ñoña de sus alumnas de flauta travesera.
     Los detalles oníricos de esta noche apenas los recuerdo. Lo que me ha despertado ha sido el pálpito taquicárdico de mi pecho y una agitación lasciva en mi pubis.
     Al deslizar mis manos bajo las sábanas al objeto de introducirlas por mi ropa interior, me he topado con una negra y una blanca; nada sorprendente en la cama que compartimos tantos años. Lo realmente novedoso ha sido encontrarme con una corchea.

Para la copa ENTC con cuadro de Gaston La Touche (El sueño)

martes, 6 de agosto de 2019

Bucles

     Decidí hablar conmigo mismo una noche de verano, una de ésas en que hasta las chicharras dejan de cantar abatidas por el calor.
     Me telefoneé, al objeto de aclarar nuestras desavenencias, con un café humeante dibujando círculos concéntricos en declarada guerra con los exhalados por el pitillo. Comunicaba. Siempre comunico a esas horas. Tengo la maldita costumbre de descolgar el teléfono antes del alba. Me envié un email con idea de pedirme perdón, de excusarme por los exabruptos, por los portazos, por las ausencias de caricias... No contesté. No quise dar mi brazo a torcer, siempre he sido un hombre de convicciones fuertes.
     Decidí darme una ducha fría y olvidarme definitivamente de mí. No pude. Al secarme con la toalla recordé que, ayer mismo, discutí sobre el olor del suavizante. Creí haberme dejado claro que prefiero el de aroma de Marsella.

Para Ernesto Ortega y su "Toalla del boxeador"

viernes, 12 de julio de 2019

Semana Negra de Gijón

Coincidir en una de las ferias de libros más importantes de España con dos de mis escritores favoritos, Rosa Montero y Luis García Montero es una de las cosas importantes previstas para este fin de semana. La otra será firmar ejemplares el sábado día 13 de 7siete, el libro solidario del que no puedo estar más que feliz por aportar mi granito de arena y el domingo día 14, firmar mis Pecados Poco originales.
Gracias a Josu Monterroso, escritor y cielo, y a la Librería Trabe por hacerlo posible.