martes, 16 de diciembre de 2014

Mutis

El mensaje era claro, conciso, breve y letal: no insistas, decía, y la voz se hacía un hueco en el estruendo.
No sigas, y cada fonema lo dibujaba un cincel desnudo esperando el golpe seco del martillo.
Al fin el portazo, el silencio sonoro, abrumador, las manos soldadas al móvil, el oído pendiente de las escaleras que ya sólo bajan, el pitillo consumiéndose con su carmín todavía impregnado, las manecillas del reloj en fase de ebullición, y la palabra perdón acechándole aún en la nuca, orgullosa en su silencio, con el filo introduciéndose en sus costillas.


     Ilustración: Edward Hopper

viernes, 12 de diciembre de 2014

50 Palabras

Cada vez más participo en concursos en los que no hay premio, en los que el placer lo da el mero hecho de escribir entre amigos.
Cada vez más huyo de los concursos literarios a los que se les ve el plumero de lejos. Aquellos que se acaban lucrando de los ingenuos, aquellos que se benefician de la buena voluntad de los escritores para publicar libros con esfuerzo cero a costa de los demás y después te bombardean el correo para que les compres "su" producto, que en realidad es tuyo y con la exigencia, siempre en letra pequeña, de quedarse con los derechos de autor de tus relatos.
Pues bien, un SEÑOR, así en mayúsculas, llamado Alejandro Garaizar se sacó de la chistera hace un par de años un concurso de esos de "porque sí" de los de "escribimos porque nos da la gana y al que no le guste que no mire" que tuvo mucho éxito en las Redes y ahora, con una elegancia exquisita, cuando ya tiene 1.000 relatos en su haber, publica un libro con una selección de los 200 que él ha considerado mejores y lo hace gratis, pudiendo descargarlo en Pdf u Online y si por si esto fuera poco, puedes adquirir el libro en papel por tan sólo 5 euritos que es más o menos el precio del coste de edición.
Me quito el sombrero ante gente así. Chapeau, Alex. Me hace feliz no sólo estar "tan a gustitoooo" con todos vosotros, sino descubrir gente como tú.
Para ver la página, pulsad aquí


jueves, 11 de diciembre de 2014

Fotorrelatando

     Eché raices en tu boca para que no se desarraigaran nunca mis besos

        Imagen: Christo Dagorov

martes, 9 de diciembre de 2014

2x1

Desmemoria2
Había escrito cien veces te quiero, en el reverso de un papel usado.
Con la mente hilvanada en los recuerdos y las manos temblorosas, lo introdujo en un sobre sin remite. No era necesario, ella reconocería su letra.
Él, confió en que el cartero pudiera encontrar la dirección con el destinatario “para ti, amor”.

Smartphone
Había escrito cien veces: te quiero. Doscientas más te amo. Trescientas veces en total en las que mi pulgar, víctima de un espasmo recurrente, taladró nuevamente la tecla suprimir.

Fotografía de Vlad Artazov

miércoles, 26 de noviembre de 2014

De la A a la Z

Amor, besaste como deseo el fulgor  grácil.
Hundiste ilusiones.
Juegos Kafkianos.
Las madrugadas. Nimias, ñoñas.
Ósculos por quimeras.
Roces, senderos trémulos.
Ultimo vacíos whiskeys.
Xenófobo yanqui,
zozobro


miércoles, 5 de noviembre de 2014

Heridas del viento

El mismo día en que papá falleció, heredé su gesto adusto, la mirada esquiva, sus trajes de marca, las llaves del coche, las del despacho, sus cachivaches y sus mentiras.
Contraje además todas y cada una de sus deudas, y no, no me refiero a las económicas, que en casa teníamos aseguradas las habichuelas con su salario de Juez Decano, sino a las otras, a las que te embargan la vida sin indulto posible.
Expectante, abrí emocionado el candado del secreter que siempre me fue vetado. Cajones y cajones llenos de cartas bien ordenadas. Primero por fechas, después de forma alfabética.
Cartas provenientes de distintas nacionalidades, diferentes edades. Cartas de colores, otras austeras. Cartas con remite, otras anónimas. Unas con reproches, otras de felicitación, muchas de ellas empalagosas.
Cartas todas ellas de hombres.
Cartas, todas ellas de amor.

Este texto lo presenté sin éxito al concurso de microrrelatos de Abogados tras ver esta excelente obra de teatro. Las palabras obligadas eran Cachivache, empalagoso, candado, decano y deuda