Gallinita, gallinita ¿Qué se te ha perdido en el pajar?
Una aguja y un dedal
Da tres vueltas y la encontrarás
Es un juego divertido. Un compañero va escogiendo pareja y volvemos a
abrir la puerta hasta que todos ya la tienen y a la par decidimos un
nuevo juego, y así pasamos las tardes, madre.
No se preocupe, por
el dinero, que aquí no me falta de ná y allí tiene usted más bocas que
alimentar. Cuide mucho de los pequeños y dígales que estudien, que
puedan forjarse un buen futuro y dele un abrazo a padre, dígale que su
niña del alma sabe cuidarse y que, aunque los Martínez Alcocer no pagan
muy bien, ya me he buscado otros trabajos extra para compensar los
gastos del internado.
Suya siempre,
Puri.
Como cada viernes, Fernando Vicente y su Blog del Bic naranja, nos enredan en sus viernes creativos. La imagen, del parisino @fredfontenoy
martes, 13 de octubre de 2015
miércoles, 7 de octubre de 2015
Misión casi seguro imposible
El puñetero ojo de la cerradura se tambalea en la dirección opuesta a la llave. Todo se mueve vertiginosamente y apenas puedo distinguir si es el miedo o esas luces de destellos cegadores lo que me está revolviendo el estómago.
Pero ahora que he llegado hasta aquí no voy a tirar la toalla, completaré la misión conforme Joe me dijo, sigilosamente, manteniendo el secreto.
Somos un equipo, reiteró. Si tú caes, yo iré detrás.
La puerta se abre, una mujer me espera. Maldita sea, es la mía. Me huele, me envía a la cama, el pasillo se hace estrecho.
jueves, 1 de octubre de 2015
Experimentando con aforismos
No es preciso tocar fondo para salir a flote,
basta con reconocer que te has hundido.
Imagen: Phoebe Rudomino
basta con reconocer que te has hundido.
Imagen: Phoebe Rudomino
martes, 22 de septiembre de 2015
En el clavo
Cuanta fuerza y qué poca puntería, masculla
entre los dientes que aún le quedan en pie.
Lisardo Antúnez lleva ya tres martillazos en los dedos y un colador en la pared. Su pulso titila como vela en la noche y sus ojos no distinguen el vértigo del dolor, aun así coloca finalmente la escarpia en el fondo y a ella sobre la pared. Está preciosa.
Llena a continuación los pulmones y afina con testarudez su puntería. Dispara al retrato un “Te quiero” que impacta con certeza sobre su pecho.
El eco le devuelve un sonoro y vacío “y yo más”.
Lisardo Antúnez lleva ya tres martillazos en los dedos y un colador en la pared. Su pulso titila como vela en la noche y sus ojos no distinguen el vértigo del dolor, aun así coloca finalmente la escarpia en el fondo y a ella sobre la pared. Está preciosa.
Llena a continuación los pulmones y afina con testarudez su puntería. Dispara al retrato un “Te quiero” que impacta con certeza sobre su pecho.
El eco le devuelve un sonoro y vacío “y yo más”.
lunes, 21 de septiembre de 2015
El seis y el cuatro, la cara de tu retrato
Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos que me la guardan.
Cruzo las manos sobre el pecho , Voy a rezar.
Rezar para que sean las tuyas las que estén en el mío, las que me suban al cielo, o mejor aún, al infierno.
Busco tus manos, a oscuras, en el sombrío vacío del colchón, en el hueco denso del corazón.
Cuatro esquinitas, tiene mi cama, cuatro esquinas sin bolsos, pero putas, muy putas, que me recuerdan que no estás y no volverás.
Esta vez la foto propuesta es de Sydney Sie.
Cruzo las manos sobre el pecho , Voy a rezar.
Rezar para que sean las tuyas las que estén en el mío, las que me suban al cielo, o mejor aún, al infierno.
Busco tus manos, a oscuras, en el sombrío vacío del colchón, en el hueco denso del corazón.
Cuatro esquinitas, tiene mi cama, cuatro esquinas sin bolsos, pero putas, muy putas, que me recuerdan que no estás y no volverás.
Relato para los “Viernes
creativos” del blog El Bic
Naranja de Fernando Vicente.
Esta vez la foto propuesta es de Sydney Sie.
jueves, 17 de septiembre de 2015
martes, 8 de septiembre de 2015
Basura
Al abrir el
contenedor, se dio cuenta de que estaba empezando a olvidar el nombre de las
cosas, y de que además le importaba un bledo.
Antes no hubiera
soportado que se le despistara ni un pelo, pero los años le han hecho adquirir
un carácter más flemático. Tanto, que esta noche, además de pelos, la bolsa ha
ido dejando un camino de gotitas rojas.
Al cerrar la tapa le asalta otra duda. Laura,
cree que se llamaba.
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