martes, 12 de enero de 2016

Gestión de residuos

Por qué demonios sus dueños los han abandonado en ese inhóspito lugar, se pregunta Inés, al mismo tiempo que se ajusta los guantes de látex. Tras la alarma que indica cambio de turno, se sujeta el pelo con un coletero y se pone la mascarilla.
Cuatro años de Biotecnología, Master en Química orgánica e inmunología y se siente como ese móvil que pasa por la cinta de reciclado junto a la cáscara de huevo; desmantelada, apagada y fuera de cobertura.




jueves, 24 de diciembre de 2015

Apertura retardada

Como sombras disipadas por un nuevo amanecer, vislumbran el exterior del habitáculo del cajero automático.Ni un alma por la calle, nadie que pueda verlos.
 - No consigo abrirla, susurra él compungido.
 - Me estoy poniendo muy nerviosa, no tenemos demasiado tiempo. 
 El calor y el sudor se desbordan por sus sienes, tan sólo un gato pardo es testigo de sus fechorías. Con las manos inquietas, temblorosas, consigue finalmente abrir la caja.
 El tiempo se detiene en sus ojos, se miran, es ella quien saca uno.
 - ¿rojo?, sonríe el. 
- Sí, se ruboriza ella. ¿sabes? - también es mi primera vez.


lunes, 21 de diciembre de 2015

Tetas

Como una anguila, me escurrí entre las piernas de mi madre al nacer. Mi extrema delgadez no le hizo ni cosquillas en el parto. Broté esmirriado, famélico, enclenque; vamos, una birria.

Los pechos de mi madre fueron mi baluarte, dos cántaros de leche inmensos que, frente a todo pronóstico, me sacaron adelante.

Nunca sabré si fueron las mamas opulentas de mi madre, las de aquella mujer que Fellini nos mostró en Amarcord, o las de la Jurado, las que como una ola de espuma blanca y rumor de caracolas, me llevaron desde párvulo a desear siempre a mi lado a una mujer de senos grandes, descomunales; un escarpado y voluptuoso paisaje donde retozar mi menudo cuerpo. 

Me casé con tres mujeres: Elisa, Felisa y Basilisa y no, no puedo decir que no fuera feliz. He amado, he reído y llorado, pero sólo ahora lo hago a mi manera. No me asusta el final a pesar de sentirlo cada vez más cerca, creo que al fin he encontrado el sendero; quizá sea por Bárbara, la nueva recepcionista del asilo, quien me aporta suficientes razones para seguir de pie, o al menos dos.




Esta es la propuesta para "Esta noche te cuento". Texto y comentarios AQUI

viernes, 18 de diciembre de 2015

Notas

Como despedida me dejaste impreso en el piano
un Mi menor .
Respecto a la mano, debiste llevártela. 
Nunca me hizo sentir ni fú ni Fa.


(para los viernes creativos del Blog El Bic naranja. Fotografía: Brendon Burton)

martes, 17 de noviembre de 2015

Mimos

Vuelven a dejarlos debajo de sus camas. Les tengo dicho que lo hagan así para evitar que puedan golpear los orinales al levantarse.
A María se lo compré rosa, no por distinción sexista, sino porque es su color favorito, y a Amadeo, blanco, porque es merengue desde que nació.
Él moja las sábanas de vez en cuando. Le riño pero no me escucha, está en su mundo. No me preocupa, supongo que son cosas de su edad.
 Ella no quiere llevar pañal, se siente muy mayor.
 - No me trates como a un bebé, me reprocha con las mejillas de mil colores que se pinta cuando me coge el maquillaje. A pesar de todo, me hace sonreír.
 - Mamá, le digo, ¿sabes? Te quiero mucho.


viernes, 6 de noviembre de 2015

Embocando

Me inundo de bocas con corbata,
de voces engoladas y lenguas 
por encima del hombro. 

Me ahogan las bocas sonoras,
con tacones y medias de cristal, 
altaneras, abrigadas en carmín.

Me anego de bocas 
y me prescribo oídos sordos,
con la única expectativa
de escucharte decir “Bésame”.

(Para los viernes creativos del blog del Bic Naranja, hoy con ilustración de Jaya Nicely)

lunes, 2 de noviembre de 2015

Quince minutos de gloria

Vuelven a ser invisibles, de nada sirvió que Aylan vistiera ese día sus mejores galas, que su madre se hubiera empleado a fondo en limpiarle los zapatos.  Estás precioso, le dijo antes de partir.
De nada sirvió que aquel viaje le convirtiera en el niño más famoso, que su foto diera la vuelta al mundo.
Él fue náufrago y mensaje en la botella, refugiado y morador de conciencias. La marea lo escupió porque el mar no fue capaz de tragarse tanta pena.
Ya nadie habla de él, ni de los demás, quizá esto también sea cosa del cambio climático.

Fragmento de una viñeta de Gallego & Rey