Recluída en el pozo seco, pronto se callará.
La plasticidad del cielo somalí se deleita en las sombras de
sus pómulos, en la fragilidad de su mentón.
El hambre se ha tragado su sonrisa pero no la expresividad
de los ojos.
Acerco mi objetivo, trago saliva para no errar y, su
lamento, el último, se quiebra con mi disparo.
Ni el Pulitzer ni la noche me devolverán el sueño.
Fotografía de Samuel Aranda.
Este relato, que fue concebido como despojo, fue seleccionado en el programa de relatos de la Cadena Ser. Me gusta cuando la sorpresa llama a la puerta.
Para escuchar el programa, podéis hacerlo
aquí.