Como sombras disipadas por un nuevo amanecer, vislumbran el exterior del habitáculo del cajero automático.Ni un alma por la calle, nadie que pueda verlos.
- No consigo abrirla, susurra él compungido.
- Me estoy poniendo muy nerviosa, no tenemos demasiado tiempo.
El calor y el sudor se desbordan por sus sienes, tan sólo un gato pardo es testigo de sus fechorías.
Con las manos inquietas, temblorosas, consigue finalmente abrir la caja.
El tiempo se detiene en sus ojos, se miran, es ella quien saca uno.
- ¿rojo?, sonríe el.
- Sí, se ruboriza ella. ¿sabes? - también es mi primera vez.
jueves, 24 de diciembre de 2015
lunes, 21 de diciembre de 2015
Tetas
Como una anguila, me escurrí entre las piernas de mi madre al nacer. Mi extrema delgadez no le hizo ni cosquillas en el parto. Broté esmirriado, famélico, enclenque; vamos, una birria.
Los pechos de mi madre fueron mi baluarte, dos cántaros de leche inmensos que, frente a todo pronóstico, me sacaron adelante.
Nunca sabré si fueron las mamas opulentas de mi madre, las de aquella mujer que Fellini nos mostró en Amarcord, o las de la Jurado, las que como una ola de espuma blanca y rumor de caracolas, me llevaron desde párvulo a desear siempre a mi lado a una mujer de senos grandes, descomunales; un escarpado y voluptuoso paisaje donde retozar mi menudo cuerpo.
Me casé con tres mujeres: Elisa, Felisa y Basilisa y no, no puedo decir que no fuera feliz. He amado, he reído y llorado, pero sólo ahora lo hago a mi manera. No me asusta el final a pesar de sentirlo cada vez más cerca, creo que al fin he encontrado el sendero; quizá sea por Bárbara, la nueva recepcionista del asilo, quien me aporta suficientes razones para seguir de pie, o al menos dos.
Esta es la propuesta para "Esta noche te cuento". Texto y comentarios AQUI
Los pechos de mi madre fueron mi baluarte, dos cántaros de leche inmensos que, frente a todo pronóstico, me sacaron adelante.
Nunca sabré si fueron las mamas opulentas de mi madre, las de aquella mujer que Fellini nos mostró en Amarcord, o las de la Jurado, las que como una ola de espuma blanca y rumor de caracolas, me llevaron desde párvulo a desear siempre a mi lado a una mujer de senos grandes, descomunales; un escarpado y voluptuoso paisaje donde retozar mi menudo cuerpo.
Me casé con tres mujeres: Elisa, Felisa y Basilisa y no, no puedo decir que no fuera feliz. He amado, he reído y llorado, pero sólo ahora lo hago a mi manera. No me asusta el final a pesar de sentirlo cada vez más cerca, creo que al fin he encontrado el sendero; quizá sea por Bárbara, la nueva recepcionista del asilo, quien me aporta suficientes razones para seguir de pie, o al menos dos.
Esta es la propuesta para "Esta noche te cuento". Texto y comentarios AQUI
viernes, 18 de diciembre de 2015
Notas
Como despedida me dejaste impreso en el piano
un Mi menor .
un Mi menor .
Respecto a la mano, debiste llevártela.
Nunca me hizo sentir
ni fú ni Fa.
(para los
viernes creativos del Blog El Bic naranja. Fotografía: Brendon Burton)
martes, 17 de noviembre de 2015
Mimos
Vuelven a dejarlos debajo de sus camas. Les tengo dicho que
lo hagan así para evitar que puedan golpear los orinales al levantarse.
A María se lo compré rosa, no por distinción sexista, sino
porque es su color favorito, y a Amadeo, blanco, porque es merengue desde que
nació.
Él moja las sábanas de vez en cuando. Le riño pero no me
escucha, está en su mundo. No me preocupa, supongo que son cosas de su edad.
Ella no quiere llevar
pañal, se siente muy mayor.
- No me trates como a
un bebé, me reprocha con las mejillas de mil colores que se pinta cuando me
coge el maquillaje. A pesar de todo, me hace sonreír.
- Mamá, le digo,
¿sabes? Te quiero mucho.
viernes, 6 de noviembre de 2015
Embocando
Me inundo de bocas con corbata,
de voces engoladas y lenguas
por encima del hombro.
Me ahogan las bocas sonoras,
con tacones y medias de cristal,
altaneras, abrigadas en carmín.
de voces engoladas y lenguas
por encima del hombro.
Me ahogan las bocas sonoras,
con tacones y medias de cristal,
altaneras, abrigadas en carmín.
Me anego de bocas
y me prescribo oídos sordos,
con la única expectativa
de escucharte decir “Bésame”.
y me prescribo oídos sordos,
con la única expectativa
de escucharte decir “Bésame”.
(Para los viernes creativos del blog del Bic Naranja, hoy
con ilustración de Jaya Nicely)
lunes, 2 de noviembre de 2015
Quince minutos de gloria
Vuelven
a ser invisibles, de nada sirvió que Aylan vistiera ese día sus mejores galas,
que su madre se hubiera empleado a fondo en limpiarle los zapatos. Estás precioso, le dijo antes de partir.
De nada
sirvió que aquel viaje le convirtiera en el niño más famoso, que su foto diera
la vuelta al mundo.
Él fue náufrago y mensaje en la botella, refugiado y morador de conciencias. La marea lo escupió porque el mar no fue capaz de tragarse tanta pena.
Ya nadie habla de él, ni de los demás, quizá esto también sea cosa del cambio climático.
Él fue náufrago y mensaje en la botella, refugiado y morador de conciencias. La marea lo escupió porque el mar no fue capaz de tragarse tanta pena.
Ya nadie habla de él, ni de los demás, quizá esto también sea cosa del cambio climático.
Fragmento de una viñeta de Gallego & Rey
viernes, 30 de octubre de 2015
Otro viernes creativo
Cazábamos las mariposas que salían del estómago de mamá como un proceso más de la metamorfosis, como parte del ciclo vital que papá concluía extendiendo bien sus alas, clavando una chincheta en la cabeza. Quizá para no ver nunca más sus caras, quizá para no ver la de mamá mirándole a los ojos.
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