miércoles, 13 de noviembre de 2013

Cosas de niños

El amanecer se perfilaba angosto,  de aire denso, corrompido; mi hermano no cesaba de gimotear en la cuna que algún día fue mía. Olía mal,  a babas, a restos de leche en su pijama, a heces. Traté de avisar a mis padres, pero no me atreví a abrir su puerta. La música espantaba hasta a la mugre que se había hecho fuerte en la madera, el humo del tabaco se colaba por las bisagras y el hedor del whisky irritaba nuevamente mi pituitaria.
Volví a la habitación pasando primero por la cocina. Unas tijeras con las que mamá despiezaba el pescado me servirían.
Corté su dedo pulgar, para que dejara de chupárselo, para que no encontrara consuelo y lloró. Fuerte, enérgico, con hipo. No fue suficiente, la risa histriónica de mi madre envolvía el eco del bebé.  Traté de contar ovejas para dormir, pero preferí sus dedos. Tomé su otro pulgar.
-8, qué bonito. Como el infinito al revés.

Este relato ha sido seleccionado para esta antología homenaje a Charles Bukowski. La noticia ha sido aún más agradable al saber que comparto publicación con Miguel Jiménez Salvador, Purificación Menaya y Nicolás Jarque entre otros. Un lujo.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Estrategia

Mi padre se llenó de silencios al mismo tiempo que a mi madre se le escapaba el júbilo por la ventana. Descubrí que sus vidas divergían y que el único punto de confluencia era yo.
El terror se apoderó de mí e imaginé mi vida como una maleta con el destino marcado por un convenio regulador.  Preso del pánico, establecí una maniobra de acercamiento.
- A grandes males, grandes remedios, pensé y me dispuse, como un estratega militar a establecer las artimañas oportunas para evitar el más que previsible naufragio familiar.
Con mi padre la táctica fue sencilla, a los hombres se nos gana por el estómago. Comencé a levantarme media hora antes de que sonara su despertador para prepararle desayunos suculentos con mensajes de amor subliminales.
Las mujeres son más complejas en esto de las artes amatorias, así que con mi madre usé a “San Google” para plagiar versos de amor e introducirlos en el buzón con un remitente evidente “Estoy tan cerca de ti y sin embargo tan lejos…”
La expresión de sus rostros fue tornándose feliz, seguían sin hablarse, pero intuí que todo iba viento en popa hasta que un día, durante la cena, me confesaron su verdadero cambio.
Papá se había enamorado de Mariela, la mujer que limpiaba nuestra morada y con la que llevaba meses poniéndose del mismo color, seguramente tras deglutir  tan sugerentes desayunos.
Mamá por su parte, había iniciado un romance con Miguel, el soltero de oro del quinto piso, que aún no entendía por qué ella le pedía cada noche, tras hacer el amor en silencio, que siguiera deleitándole con sus palabras.
Ahora que el tiempo lo ha calmado todo, me siento triunfador. Ellos son felices y a mí no me hace falta una maleta. Con tan sólo una mochila para subir o bajar del piso de arriba, puedo pasar los fines de semana, la navidad y las vacaciones sin cambiar siquiera de portal. 
Mariela y Miguel tratan de suplir su torpeza colmándome de regalos. ¿egoísta? Es posible, pero me la sopla.

                    Foto cedida por Fuga, artista multidisciplinar

miércoles, 30 de octubre de 2013

miércoles, 23 de octubre de 2013

Con la casa a cuestas

Despacio.
Cerrar círculos,
tupir ciclos.

Dejar rastro,
paso a paso.

Sin rumbo,
verso a beso.

Sin mirar atrás,
despacito,
muy despacio.


jueves, 17 de octubre de 2013

No me esperes

De esa de la que tú no quieres hablar, hace tiempo que conozco su nombre. Se hace la despistada conmigo cuando merodea por nuestra casa, me mira de reojo, con altanería.
Al principio me dio miedo, reconozco que me produjo cierto desasosiego y que desveló muchos de mis sueños.
Con el tiempo asumí que era a ti a quien quería.
Hoy os he seguido. Os he visto felices, subir de la mano a nuestra alcoba.
Cuando sigilosamente entorné la puerta, la sorpresa fue mayúscula al atisbar en mi lado de la cama, y no en el tuyo, su guadaña.

Otro intento frustrado de entrar en la gloria del REC

viernes, 11 de octubre de 2013

E3 D2

Erase una vez una historia de amor, una de tantas, pero esta vez, mi Reina, quiero que la escuches de mis labios.
Desde mi posición he podido observarte caminar grácil, te he visto abatir a otros, derrumbar torres inexpugnables, desplazarte en el campo de batalla sin despeinarte y sin mostrar misericordia.
Hoy vengo a inmolarme, hoy me entrego y te dejo paso para que esta partida termine cuanto antes, para que esas manos que controlan nuestro destino, nos devuelvan cuanto antes a nuestra morada y pueda hacerme hueco entre los demás para sentirte cerca.
Lucha, sé fuerte, dame jaque.
                                                              Imagen tomada de la red
Este texto forma parte de mi intento infructuoso de alcanzar los laureles del REC  de la temporada.