miércoles, 30 de noviembre de 2016
martes, 22 de noviembre de 2016
Azul celeste
No era el mar pero se
le parecía. Lo coloreó con trazos fuertes y con sus pequeños dedos, lo difuminó
hasta fundir el color del cielo y del agua.
Se puso el vestido de los domingos,
el último que ella le compró antes de marcharse.
Colocó un barquito de papel
sobre el lienzo, apretó sus coletas y se encaramó a la proa.
Sopló todo lo
fuerte que pudo hasta embravecer las olas y alcanzar las nubes y el pelo de
mamá.
martes, 15 de noviembre de 2016
Tempestad
Espero que puedas perdonarme por llegar con la
lluvia, por aferrarme a tu puerta como un gorrión recién caído del nido y
hacerte pensar que necesitaba cobijo.
Llovió durante semanas, las paredes filtraron la humedad, las sábanas se mecieron con las olas y, exhaustos, fuimos incapaces de achicar más agua en nuestra piel.
Hubiera pasado así el resto de mi vida, pero salió el sol, y como otras, quisiste quebrarme las alas.
No pienses que fui ave migratoria, sólo quiero que sepas que me asustan las
jaulas y adoro las tormentas.Llovió durante semanas, las paredes filtraron la humedad, las sábanas se mecieron con las olas y, exhaustos, fuimos incapaces de achicar más agua en nuestra piel.
Hubiera pasado así el resto de mi vida, pero salió el sol, y como otras, quisiste quebrarme las alas.
viernes, 11 de noviembre de 2016
Pobreza energética
martes, 8 de noviembre de 2016
Cardinales
Limito al norte con la
necesidad de advertir el viento gélido en mi rostro para sentirme viva.
Al este, con el rocío
jugando en mis pies al caminar descalza.
Al oeste con un poema
de Gloria Fuertes y el quejido hondo de una guitarra.
El sur, sin embargo,
hace tiempo que rompió las fronteras y atraviesa mi piel al contacto con tu
boca.
martes, 25 de octubre de 2016
Lobos
Pasan uno a uno por el
despacho del director. Acatan las normas con las orejas gachas y cabizbajos emprenden
el camino de vuelta a clase. Ya en presencia del tutor, me piden disculpas con
la voz mermada bajo la piel de cordero. Conozco el protocolo, no es la primera
vez.
No quiero escuchar, sólo
cuento los segundos hasta que suena el timbre y echo a correr. Intento pasar
antes que ellos la primera esquina, pero fracaso. La manada ya está allí, afilando
los dientes.
Mi pantalón se moja.
Muerden de nuevo, más
fuerte.
martes, 18 de octubre de 2016
Frenopático
Cuando se prendieron las
cortinas de la cocina a lo bonzo, los platos y los vasos se desplomaron en el
suelo y tu ropa interior se defenestró hacia el patio de luces. Los cuchillos
sin embargo, corrieron más suerte al salir huyendo, lástima que al paso de su
filo, las fotografías se descuartizaran.
Todas, excepto la de
nuestra mesilla, la que nos hicimos cuando te juré amor eterno. Voy a guardarla
en un lugar seguro, por si las nubes se cubren nuevamente de rojo y las voces
inundan otra vez esta estancia.
Fotografía: N. Estalayo
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