Imagen: Peter Maurer
miércoles, 28 de septiembre de 2016
Negocios sucios
Le manchaba los dedos de harina al entregarle el paquete al chico que llegaba a las diez, al de las once y así sucesivamente hasta la hora de la siesta, momento éste en que las vecinas dejaban de atisbar por la mirilla el trajín diario de la Feli, que desde que se quedó viuda y con 4 churumbeles a sus espaldas, tuvo que sucumbir al trabajo negro de aquel polvo tan blanco con el que ellas siempre pensaron que hacía repostería.
Imagen: Peter Maurer
Imagen: Peter Maurer
martes, 20 de septiembre de 2016
Balas de borrar
El lápiz con el
que ella, cada mañana, se lo dibujaba, apareció 40 años después en la cuneta,
erguido entre la maleza, acunado por las amapolas, bien rojas, como a ella le
gustaban.
Resurgió con la punta bien
afilada; con la fuerza precisa para escribir su historia, la que otros trataron
de borrar de un disparo.
martes, 13 de septiembre de 2016
Déjà vu
El masajista no tardó en reconocer aquel lunar
bajo la nuca. Entre asustado y excitado, se sentó en el borde de la camilla y
comenzó a balancear incesantemente las piernas. La misma posición con la que lo
encontraron en el muelle, tras la huida de mamá.
Fotografía cedida por E. Burón
viernes, 26 de agosto de 2016
ACE
Tras lanzar el Juez la moneda al aire, ella decide
iniciar el partido con su servicio. Antes de comenzar con su saque, me mira, me sonríe, me arrebata. Pienso en decirle
algo, o hacerle un gesto cómplice, pero prefiero no desconcentrarla. Es su
primera final olímpica.
Bota la pelota con mimo, despacito, como si en esas
caricias pudiera seducir a la esfera para ese punto. Todo ese ritual me excita, pero es, en esa
manía tan suya de mojarse los labios con la punta de su lengua, cuando mi
corazón bulle. Mantiene las piernas flexionadas, una más adelantada, el tronco
levemente inclinado hacia adelante, eleva los brazos, el izquierdo con la
pelota y el derecho con la raqueta, en armonía hasta el impacto. Fuerte,
certero, letal.
El silencio del
encuentro se rompe con su sonoro gemido que me hace estremecer. Cierro los ojos
y veo su sudor golpeando mi pecho.
Son los aplausos los que como un jarro de agua
fría me devuelven a la pista. La veo acercarse, clavar sus ojos en mí, atisbo
entonces que quizá quiera la toalla, o que le pase dos pelotas.
Relato para "Esta noche te cuento" Para verlo en su página pulsad aquí
jueves, 25 de agosto de 2016
Veinte años, un día y todas las noches
Lo sencillo es esperar a que en la celda repartan
sábanas nuevas. Rasgarlas con precisión y elaborar un nudo lo suficientemente
fuerte como para que al caer, se produzca súbitamente la compresión de tu
tráquea y la fractura de tu médula.
Lo verdaderamente complejo es olvidar su cuerpo
desnudo cada noche, su boca susurrándote que te ama y que todo saldrá bien, y
sus manos apretando un gatillo en el que más tarde depositará tus huellas.
Relato finalista en el programa La Ventana de la Cadena Ser con su edición veraniega "Relatos en Serie"
jueves, 18 de agosto de 2016
Revista Zoque
La revista Zoque, haciendo gala siempre de su apuesta por la microliteratura, saca en su nueva edición un número especial sobre el Microrrelato.
PLACER en mayúsculas es lo que siento en el interior de sus páginas.
A la espera de su edición en papel, os dejo la edición digital. Pulsad AQUÍ
PLACER en mayúsculas es lo que siento en el interior de sus páginas.
A la espera de su edición en papel, os dejo la edición digital. Pulsad AQUÍ

domingo, 10 de julio de 2016
pescARTE
Tras años navegando en el pacífico, Marcos Quintero maldice su suerte.
Hoy, la fortuna, la mala, le ha
traído a su red un animal con el que lucha encarnizadamente. Es escurridizo y
trata de escapar de las manos del marinero que, enfurecido, introduce los dedos en
sus agallas y con los brazos sujeta sus aletas.
En ese duelo cuerpo a cuerpo en la cubierta del barco, descubre que el animal tiene pies de mujer, piernas de mujer, una sirena invertida a la que la lucha y el estar fuera del mar está fulminado su resuello.
El hombre observa ahora despacio su cuerpo, se deleita en cada curva, advierte el brillo fascinante de su pubis, el seductor olor de su sexo.
Con calma, lo toma en sus brazos al objeto de devolverlo al mar. Es, en ese preciso momento, justo antes de abandonar el barco, cuando el animal retoma su brío y de un bocado se lleva a Marcos con él, posiblemente para siempre.
Imagen: Rene Magritte (1934)
Relato para el blog “Esta noche te cuento”. Pulsa aquí
En ese duelo cuerpo a cuerpo en la cubierta del barco, descubre que el animal tiene pies de mujer, piernas de mujer, una sirena invertida a la que la lucha y el estar fuera del mar está fulminado su resuello.
El hombre observa ahora despacio su cuerpo, se deleita en cada curva, advierte el brillo fascinante de su pubis, el seductor olor de su sexo.
Con calma, lo toma en sus brazos al objeto de devolverlo al mar. Es, en ese preciso momento, justo antes de abandonar el barco, cuando el animal retoma su brío y de un bocado se lleva a Marcos con él, posiblemente para siempre.
Imagen: Rene Magritte (1934)
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