jueves, 10 de julio de 2014

Delirium

Transitamos en el filo de la navaja.
Descalzos.
La sangre fluye,
se diluye.
En extraño equilibrio,
con el abismo a ambos lados,
caminamos desnudos.
la ausencia nos engulle.

Buscamos en la lluvia,
en el desorden,
en la tormenta,
en el caos,
en el silencio aterrador.

Maniatados,
amordazados,
olvidamos el delirio,
los cristales diáfanos
el vértigo de las caricias,
el vapor de una sonrisa.

Y a todo esto,

¿Te dije hoy ya que te amo?

Andrómeda (Tamara de Lempicka)

sábado, 28 de junio de 2014

Baldías

     Luego, si se fijan, acaban arrancando esa hilacha de su pantalón, meciendo sus cabellos y limpiando la comisura de sus labios con el puño de la camisa.
     Con la espalda ya encorvada, sueñan con el beso que, errante, aún no llegó. Recuestan el cuerpo sobre la cama  y se arropan en su calor, como gallinas cluecas sin gallo.

Fotografía tomada de la red

jueves, 12 de junio de 2014

Encajes

Apareció con esa mirada perversa que la hace irresistible. Altiva, dominante, enseñando ténuemente su sonrisa, lo justo para mostrarme esos colmillos afilados que me enloquecen.
Me acomodé excitado en su cama, esperando sus movimientos, reprimiendo el deseo de abalanzarme sobre ella.
Dejó caer la camisa sorteando el volumen de sus senos, el rubor de sus pezones, la calidez de su vientre.
Caminó despacio hasta mí, con su tanga esmeralda, el de encaje transparente, el de seda, el del tamaño del hilo dental. Conozco bien su lencería y sin duda eligió mi favorito.
En el preciso instante en que sus labios iban a rozar los míos, el despertador me devolvió a mi cama, al tercer piso.
Agitado aún por la ensoñación, miré por la ventana. Hoy ha vuelto a hacer colada y ahí está, en el cuarto piso ese tanguita que algún día será mío.

- Parece que hoy hará calor, me ha dicho al encontrarnos en el ascensor.

miércoles, 4 de junio de 2014

Todos para uno

   Mucho me temo que vienen a rescatarme. Siempre fuimos capaces en ocasiones adversas. La debilidad se crece en territorio hostil si estamos unidos. Esa es la consigna.
   Aterrado aguardo su llegada en posición fetal, hecho un ovillo. Mis latidos se ajustan a la medida de sus pasos, al crujir de cristales rotos. No hay salida, se cerraron todas las puertas, tan sólo queda una ventana resquebrajada desde la que me observa Sor Pilar, balón en mano.

-         He sido yo, grita Guillermo, y yo, le acompaña el buenazo de Martínez, y yo, afirma Luisa con las coletas bien tiesas.

La humedad de mis pantalones me delata.


martes, 27 de mayo de 2014

Pescado

Raspa las escamas con el borde de un cuchillo, con movimientos cortos, dejando en cada tajo una mueca de esfuerzo. Con un corte superficial en la parte inferior de las branquias retira las vísceras mientras escucha los gritos eufóricos del resto de las mujeres en la playa.
-         ¡Ya están aquí, ya han vuelto!
El golpe seco del barco atracando en la arena le asusta. Aprieta los puños con fuerza, olvidando que aún tiene las entrañas del pez en sus manos y las de él en su mente. El tacto viscoso de sus manos se mezcla con el viento de júbilo con que las demás golpean la brisa.
Enjuaga a fondo la cavidad del animal con agua fría, para esconder allí su miedo, el temor de que esta guerra se lo haya arrebatado.
Escucha cómo la puerta se entorna. No quiere girarse, no se atreve. Espera ansiosa un abrazo por la espalda, el beso en el cuello que no llega. Al fondo de la sala el sollozo contenido de su hija estalla al fin en un bronco desgarro que inunda todo.

Relato seleccionado este mes en ENTC, con el tema "La isla de las mujeres", e ilustración de Emma Jimeno.
Un placer compartir podium con Mar Horno y Rafa Heredero y acompañar en el camino a seleccionados conocidos como Towanda, José Ángel Gozalo, Modes Lobato, Sara Lew y Nicolás Jarque.
Aprovecho para enviarle un besazo a JAMS, artífice de todo esto.
Si queréis ver el texto y los comentarios, pulsad aqui

viernes, 23 de mayo de 2014

Tras un embarazo más que deseado, por fin nació el niño.
Al parto acudieron casi todos sus padres, porque para hacerlo tan bonito, el cuento de las semillitas tuvo que multiplicarse por setenta.
Llenos de gozo admiraron su sonrisa y esa particular forma de balbucear que, la genética, siempre caprichosa, dejó impregnada en cada una de sus hojas.
El festejo fue grandioso. No faltó el fotógrafo para dejar constancia del acto, actrices para hacerlo lúdico, buena gastronomía, mejor bebida y sin duda, la mejor de las compañías.
Tenerlo en mi regazo, me hace ser un poquito más feliz.