miércoles, 7 de diciembre de 2016

Hogar dulce hogar

De un certero bocado, le arrebató un beso, uno de esos que se daban cuando la llama de la pasión no había hecho estallar aún la rutina por los aires; uno de esos que llenaba la estancia, ahora diáfana, de lo que fue su alcoba durante años.
Desde hace tiempo él duerme en el sofá, y ella, muchas noches, en la cama de su mejor amigo, pero aun así, cada dos años, reparan grietas, sanean humedades y pintan de mentiras las paredes, por si algún día tienen visitas 

Imagen tomada de la red

martes, 22 de noviembre de 2016

Azul celeste

No era el mar pero se le parecía. Lo coloreó con trazos fuertes y con sus pequeños dedos, lo difuminó hasta fundir el color del cielo y del agua.
Se puso el vestido de los domingos, el último que ella le compró antes de marcharse.
Colocó un barquito de papel sobre el lienzo, apretó sus coletas y se encaramó a la proa. 
Sopló todo lo fuerte que pudo hasta embravecer las olas y alcanzar las nubes y el pelo de mamá.


martes, 15 de noviembre de 2016

Tempestad

Espero que puedas perdonarme por llegar con la lluvia, por aferrarme a tu puerta como un gorrión recién caído del nido y hacerte pensar que necesitaba cobijo.
Llovió durante semanas, las paredes filtraron la humedad, las sábanas se mecieron con las olas y, exhaustos, fuimos incapaces de achicar más agua en nuestra piel.
Hubiera pasado así el resto de mi vida, pero salió el sol, y como otras, quisiste quebrarme las alas.
No pienses que fui ave migratoria, sólo quiero que sepas que me asustan las jaulas y adoro las tormentas.


viernes, 11 de noviembre de 2016

Pobreza energética

Llegó noviembre,
y con él las primeras nieblas.
El frío se alojó en los huesos,
en las sábanas, 
en los recibos impagados, 
en las entrañas.

Llegaron ellos,
con corbata y maletín, 
con papeles con membrete, 
con sellos de caucho, 
con almas de corcho. 

 Llegaron 
y tuvimos que irnos.

Fotografía: Oprisco

martes, 8 de noviembre de 2016

Cardinales

Limito al norte con la necesidad de advertir el viento gélido en mi rostro para sentirme viva.
Al este, con el rocío jugando en mis pies al caminar descalza.
Al oeste con un poema de Gloria Fuertes y el quejido hondo de una guitarra.
El sur, sin embargo, hace tiempo que rompió las fronteras y atraviesa mi piel al contacto con tu boca.


martes, 25 de octubre de 2016

Lobos

Pasan uno a uno por el despacho del director. Acatan las normas con las orejas gachas y cabizbajos emprenden el camino de vuelta a clase. Ya en presencia del tutor, me piden disculpas con la voz mermada bajo la piel de cordero. Conozco el protocolo, no es la primera vez.
No quiero escuchar, sólo cuento los segundos hasta que suena el timbre y echo a correr. Intento pasar antes que ellos la primera esquina, pero fracaso. La manada ya está allí, afilando los dientes.

Mi pantalón se moja.

Muerden de nuevo, más fuerte.