viernes, 14 de julio de 2017

Misión casi imposible

Como un maleante de tres al cuarto, acecha expectante que los sistemas de seguridad fallen por arte de birlibirloque. Se asegura de que los vigilantes del botín duerman profundamente y de que el perro que atesora la sala donde se encuentra la caja se entretenga con la pelota de colores que le lanza al abrir la puerta.
Conoce la condena, no es su primera vez. Sabe que el incumplimiento de la Ley puede traerle severas consecuencias. A pesar de todo Marieta Ordóñez, hija del implacable Juez Ordóñez, aprieta con fuerza sus coletas y de un solo salto se aferra al taburete que le alcanza hasta el tesoro y se atiborra de bombones.
Tras el atracón del siglo duerme plácidamente a sabiendas de que mañana tan solo será un presunto malhechor junto a sus cuatro hermanos.


Relato seleccionado por la Abogacía Española. Pulsa AQUÍ 

jueves, 29 de junio de 2017

Murciélago común

     Lo de que Batman no tenía Superpoderes lo comprobó bien pronto la sensualidad felina de Catwoman y la voluptuosidad arrebatadora de la Mujer Maravilla.

     Un fiasco, se oía comentar en cada rincón de Gotham City.

Para la web ENTC, pulsa aquí.

jueves, 22 de junio de 2017

Como una ola

En tus olas de calor
quiero surcar yo los mares.

Imagen tomada de la red

martes, 20 de junio de 2017

Berlín

    Sin un beso de buenas noches, Eva toma, con la exigua calma de que dispone, una píldora de su pastillero ante la imperturbable mirada de él.  Se pregunta si su matrimonio no ha sido otra artimaña, si realmente algún día la quiso, si su corazón dejó en algún momento de ser de acero. 
    Antes de llenar un vaso de agua toma la semiautomática,  comprueba que está cargada y adivina una sonrisa bajo su bigote.     No serás capaz, masculla él con la soberbia de quien se sabe Todopoderoso.
    Ingiere la pastilla. Se deja acunar por el sonido  del exterior del bunker.
    Hoy los bombardeos parecen fuegos artificiales


lunes, 12 de junio de 2017

Retba

     Para que la salinidad corrosiva del lago rosado no dañe la piel de Modou, antes del amanecer, Aminata extiende con cuidado una buena cantidad de manteca de Karité sobre él. Se deleita en cada recodo sin prisa. Acaricia las curvas de su musculatura con complacencia, como si este ritual que realiza cada mañana desde hace cinco años, fuese la primera vez.
     Tampoco es nuevo el respingo de él, cuando ella, pícara y juguetona, acaricia traviesa la zona cercana a su cintura. Sabes que tengo cosquillas, le dice mientras se da la vuelta con cesada sonrisa y le espeta un beso en la boca.
     Ten cuidado con el monstruo, le susurra ella al despedirse y él, que hace tiempo que dejó de creer en leyendas, le hace un gesto de fiereza que desata la risa de ambos.
     Tras siete horas en el lago, los cayucos vuelven a la orilla cargados de sal. Regresan todos a excepción del de Modou. El color de las aguas se enrojece como los ojos de Aminata, también su ira, cuando Ousmane se acerca a ella y trata de calmar su tristeza con palabras dulces y elegantes, del mismo modo que el leopardo se mueve tras haber devorado a la gacela.


Para "Purorrelato" de la Casa de África